MIEDOS Y FOBIAS NIÑOS

¿Qué son los miedos infantiles?
El miedo es una emoción normal y esperable durante la infancia. Hay miedos habituales según la etapa (la oscuridad, la separación, los seres imaginarios, los ruidos) y la mayoría remite con el tiempo. Hablamos de problema cuando el miedo es muy intenso, persiste o condiciona la vida del niño y de la familia; cada niño evoluciona a su ritmo, así que importan más la intensidad y el impacto que la edad exacta.
¿Cuándo consultar?
Puede ser buen momento para pedir ayuda cuando:
- El miedo es muy intenso o aparece ansiedad (llanto, temblores, malestar) ante lo temido.
- Tu hijo evita actividades normales: dormir solo, quedarse con otras personas, ir a lugares.
- El miedo persiste a lo largo del tiempo en lugar de remitir.
- La situación desborda a la familia o no sabéis cómo responder.
En nuestro centro de Algorta (Getxo) trabajamos los miedos y las fobias en niños y adolescentes.
¿Cómo es la primera visita?
La primera consulta es gratuita. Es un primer encuentro para que nos cuentes qué te pasa, resolver tus dudas sobre la terapia y ver juntos de qué manera podemos ayudarte.
Puedes pedir tu cita llamando al 675 71 35 37 o desde nuestra página de contacto.
Preguntas frecuentes sobre los miedos en niños
¿Los miedos de mi hijo son normales?
Depende de la intensidad, la persistencia y el impacto. Muchos miedos son habituales en la infancia y pasan por sí solos, aunque cada niño evoluciona a su ritmo. Si el miedo es muy intenso, se mantiene en el tiempo o limita su vida, conviene valorarlo.
¿Qué podemos hacer en casa?
Acompañar sin reírse del miedo ni forzar, mantener rutinas tranquilas (por ejemplo antes de dormir), evitar la sobreprotección y fomentar su autonomía poco a poco. Lo que no suele ayudar es reforzar la evitación ni exponerle de golpe a lo que teme.
¿Los miedos infantiles se tratan en terapia?
Sí. El tratamiento psicológico infantil suele combinar el trabajo con el niño y la orientación a madres y padres, adaptado a la edad: entender qué mantiene el miedo y acercarse a lo temido poco a poco, a su ritmo.
