Te suena la frase “espejito, espejito, ¿quién es la más bella de todas?” pues el famoso cuento de los hermanos Grimm, encarna en la malvada reina bruja, a una mujer narcisista.
Este trastorno emocional es aquel mediante el cual quien lo padece se enamora de sí mismo, percibiéndose más hermoso y especial que cualquier otra persona por lo que cree que merece la admiración de quienes lo rodean.
Síntomas
El narcisista desarrolla problemas para desarrollarse en sociedad, su ego va por encima del que se considera apropiado para mantener una sana valoración de sí mismo, cree y siente que lo que hace y dice es una verdad absoluta, y que físicamente es más agraciado que otras personas. Además, el narciso se relaciona con personas que a sus ojos son inferiores y por lo tanto jamás le contrariarán en sus opiniones, más bien lo adularán como él o ella se lo merecen.
Por ende, el narcisista es envidioso, ególatra, exagerado al hablar de sí mismo, carece de empatía como para justificar o sentir pena ante las desgracias ajenas.
Pero… ¿quién era Narciso?
Narciso es un personaje mitológico, quien siendo hijo de los dioses Cifiso y Liriope, nace con tal belleza que provoca en quien lo mira, bien sea en dioses o humanos, admiración y enamoramiento; sin embargo, el propio encanto que siente Narciso por sí mismo es tan grande, que su maldición consiste en no poder amar ni reconocer a otros. Cierto día Narciso se acercó a una fuente de agua y al ver su reflejo se enamora de sí mismo, al punto de caer en el agua y morir ahogado.


