Todos tenemos un color favorito, incluso más de uno. También es posible que, al referirnos a nuestro estado de ánimo, relacionemos los sentimientos o emociones con colores. Usamos negro o gris si estamos deprimidos, amarillo si estamos alegres y rojo cuando estamos enamorados. Hay quienes deciden asignarle colores específicos a sus parejas o amigos (según como les recuerden emocionalmente).
“Vivir la vida en colores!” “No todo es blanco y negro” o “ponte a tono con la vida”, con frecuencia son frases que solemos escuchar. También expresiones como: “se puso rojo como un tomate” para indicar vergüenza, o “estás verde” para referirse a personas que se sienten enfermas.
Pero ¿Qué sucede cuando la vida no se concibe en colores, cuando por el simple hecho de observar uno en específico nos surge asco, angustia, rabia?

