El abrazo activa de manera increíble las endorfinas, estas son responsables de incrementar la sensación de alegría, haciendo así disminuir la tristeza y la ansiedad.
Un abrazo es un acto espontáneo, y con este le expresas al niño millones de cosas, como: cuanto lo amas y deseas su bienestar.
¡Créeme! los niños lo sienten. El abrazo habla por sí solo, no necesitas pronunciar palabras (sin embargo, no está de más si te animas a hacerlo).

