Los días se acortan, el sirimiri vuelve a acompañarnos en Getxo y, de repente, levantarse por la mañana cuesta el doble. Si estas semanas notas que te falta energía, que el ánimo te pesa o que todo te da un poco más de pereza, no es cosa tuya: le pasa a muchísima gente. Tiene nombre, astenia otoñal, y hoy te contamos qué es y qué puedes hacer para sobrellevarla mejor.

Qué es la astenia otoñal
La astenia otoñal es esa sensación de cansancio, decaimiento y falta de ganas que aparece con el cambio de estación. No es una enfermedad ni un trastorno: es una respuesta natural de nuestro cuerpo a la bajada de horas de luz, al cambio de horario y a la vuelta a la rutina después del verano.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, es pasajera. Suele durar unas semanas, lo que tarda el cuerpo en adaptarse. La mala es que, mientras dura, puede hacernos sentir de verdad mal, y conviene no tomárselo a la ligera.
Síntomas habituales
Cada persona lo vive a su manera, pero estos son los signos más frecuentes:
- Cansancio que no se quita durmiendo.
- Desgana, apatía o sensación de ir «a medio gas».
- Cambios en el sueño: dormir más de lo normal o, al contrario, dormir peor.
- Más apetito, sobre todo de dulce e hidratos.
- Dificultad para concentrarse.
- Irritabilidad o tristeza sin un motivo claro.
¿Y por qué ocurre?
El principal responsable es la luz, o mejor dicho, la falta de ella. Con menos horas de sol, nuestro cerebro produce más melatonina, la hormona del sueño, y menos serotonina, que está muy relacionada con el estado de ánimo. A eso se suma el cambio de hora, que desajusta nuestro reloj interno, y la vuelta al trabajo y a las obligaciones tras el verano. El cóctel perfecto para sentirse apagado.
Aquí en el norte, además, el otoño suele llegar con muchos días grises y lluviosos, y eso no ayuda. Es común que en consulta, por estas fechas, escuchemos frases como «no sé qué me pasa, no tengo ganas de nada».
¿Astenia otoñal o depresión?
Es la pregunta importante. La astenia otoñal mejora por sí sola en dos o tres semanas y no te impide hacer tu vida, aunque todo cueste un poco más. Si el malestar se alarga más de un mes, si la tristeza es intensa, pierdes el interés por lo que antes te gustaba o te cuesta funcionar en el día a día, puede que ya no hablemos de astenia, sino de una depresión. En ese caso merece la pena consultarlo con un profesional, porque la depresión se trata y tiene muy buen pronóstico cuando se aborda a tiempo.
Existe también el trastorno afectivo estacional, una forma de depresión que se repite cada año en los meses con menos luz. Si te suena que te ocurre cada otoño o invierno, cuéntanoslo: se puede trabajar en terapia.
Qué puedes hacer para sentirte mejor
- Busca la luz: aprovecha las horas de sol, aunque sean diez minutos a media mañana. Camina, siéntate cerca de la ventana, abre las cortinas.
- Muévete, aunque no apetezca: el ejercicio suave es de lo más eficaz contra el decaimiento. Un paseo por el muelle o por los acantilados cuenta, y mucho.
- Cuida el sueño: horarios regulares, pantallas fuera antes de dormir y nada de trasnochar «porque total, estoy cansado igual».
- No te aísles: quedar con amigos, aunque sea para un café corto, levanta el ánimo más de lo que parece.
- Sé amable contigo: bajar el ritmo unas semanas no es fracasar. Exigirte rendir como en julio solo añade malestar.

Cuándo pedir ayuda
Si llevas semanas así y no remonta, si notas que el malestar te supera o si simplemente quieres entender qué te pasa, hablar con un psicólogo puede ayudarte. No hace falta llegar al límite para pedir apoyo: de hecho, cuanto antes se aborda, más fácil es.
En nuestra consulta de Getxo trabajamos a diario con personas que atraviesan momentos así, presencialmente y también con terapia online. La primera sesión es gratuita, así que si te apetece comentarnos tu caso, estaremos encantados de escucharte.
