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SÍNDROME DEL IMPOSTOR: ¿POR QUÉ SIENTO QUE NO MEREZCO MIS LOGROS?

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Has conseguido ese puesto que querías. Te han ascendido, tu proyecto ha salido adelante, has llegado donde querías llegar. Desde fuera, todo va bien. Y sin embargo, por dentro, una voz te repite: «esto ha sido suerte», «se han equivocado conmigo», «tarde o temprano se darán cuenta de que no valgo para esto». Si te suena, no te pasa solo a ti. Tiene nombre: síndrome del impostor.

Mujer pensativa ante su portátil, síndrome del impostor en el trabajo
Foto: Shixart1985 (Wikimedia Commons, CC BY 2.0)

Qué es el síndrome del impostor

El síndrome del impostor no es un trastorno psicológico en sí mismo, sino una forma de pensar y sentir muy extendida: la convicción profunda de que tus éxitos no son merecidos, de que has engañado a los demás y de que, en cualquier momento, alguien descubrirá que eres «un fraude». Quien lo vive atribuye sus logros a factores externos (la suerte, el azar, que los demás son demasiado amables) y sus errores, en cambio, a su supuesta falta de valía.

Fue descrito por primera vez en 1978 por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes. Desde entonces se ha observado en personas de cualquier género, edad y profesión: estudiantes, profesionales con años de experiencia, directivos, artistas. Y algunas personas lo notan con más fuerza justo cuando crece la responsabilidad o la visibilidad de lo que hacen.

Señales de que puedes estar viviéndolo

Se manifiesta de muchas formas, pero hay algunas señales que se repiten:

  • Minimizar los logros propios: «cualquiera lo habría hecho», «no es para tanto».
  • Miedo constante a ser «descubierto» o a que te pregunten algo que no sepas.
  • Perfeccionismo paralizante: si no sale perfecto, sientes que has fracasado.
  • Dificultad para aceptar un cumplido sin matizarlo o rechazarlo.
  • Compararte una y otra vez con los demás, saliendo siempre perdiendo.
  • Trabajar en exceso para «compensar» lo que crees que te falta, con el riesgo de caer en un estrés difícil de sostener.

Con el tiempo, esta forma de vivir los logros pasa factura: puede alimentar la ansiedad, desgastar la autoestima y llevarte a renunciar a oportunidades por miedo a no estar a la altura.

Con qué se relaciona

No hay una única causa, y en cada persona es diferente. La investigación ha encontrado que suele aparecer junto a ciertos factores, aunque eso no significa que ninguno lo provoque directamente: ciertos estilos de crianza, con mucho énfasis en los logros o comparaciones constantes; rasgos de personalidad como el perfeccionismo o la autocrítica elevada; y entornos muy competitivos, donde mostrar una duda se interpreta como debilidad.

También se ha observado con más frecuencia en personas que sienten que son diferentes al resto de su grupo, por ejemplo las primeras de su familia en llegar a la universidad o a determinados puestos. Esa sensación de «no pertenecer del todo» es un terreno donde estas dudas crecen con facilidad.

Persona escribiendo sus logros en un cuaderno para superar el síndrome del impostor
Foto: Thought Catalog (Wikimedia Commons, CC0)

Qué puedes hacer para enfrentarlo

Algunas estrategias que ayudan:

  • Ponlo en palabras. Hablar de ello con alguien de confianza puede ayudar a sentirse acompañado: descubrir que otras personas que admiras también lo han sentido normaliza la experiencia.
  • Revisa la evidencia. Cuando aparezca el pensamiento «soy un fraude», pregúntate: ¿qué pruebas tengo a favor y en contra? Anota tus logros concretos, con datos, y relee esa lista cuando la duda apriete.
  • Vigila tu diálogo interno. No se trata de repetir frases positivas en vacío, sino de hablarte con el mismo respeto con el que le hablarías a una amiga que está pasando por lo mismo.
  • Acepta que no saberlo todo es humano. Preguntar, pedir ayuda o decir «no lo sé» no te delata: te hace profesional.
  • Celebra lo conseguido. Detente un momento en los éxitos antes de correr hacia el siguiente objetivo.

Cuándo buscar ayuda

Si esta sensación es persistente, te genera malestar importante, te bloquea a la hora de tomar decisiones o está afectando a tu trabajo o tus relaciones, puede ser el momento de buscar apoyo profesional. Como ocurre con otras dificultades emocionales, saber cuándo se debe acudir al psicólogo es el primer paso.

En terapia trabajamos para identificar de dónde vienen esas creencias sobre ti, aprender a relacionarte de otra manera con tus logros y construir una autoestima más realista y amable. El síndrome del impostor no desaparece de un día para otro, pero sí puede transformarse en algo que ya no dirige tu vida.

Si te reconoces en lo que has leído y quieres trabajarlo, escríbenos sin ningún compromiso.
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Equipo Mi Psicólogo Getxo