EL SUEÑO EN EL NIÑO


Para conocer los trastornos del sueño hay primero que conocer cuál es el sueño considerado normal a las distintas edades. Como hemos comentado el número de horas que una persona duerme normalmente varía con la edad, así un recién nacido duerme aproximadamente unas 16-20 horas al día (sin embargo, una variación de 4 horas no puede considerarse patológica) pero no duerme muchas horas seguidas, sino que lo hace en 5 o 6 períodos. A los 3 meses duerme entre 14-15 horas en 4-5 períodos y generalmente por la noche, a esta edad normalmente se despiertan y son capaces de dormirse solos. A los 6 meses duermen unas 14 horas, siendo la mayor parte durante la noche, con pequeños períodos de siestas por la mañana y por la tarde con duración de 1-3 horas. Al año duerme unas 13 horas y ya sólo necesitan una siesta al día. A los trece años duerme unas 11-12 horas y ya no necesita siesta o hacen una de corta duración. 



A medida que crece el niño ha de acostumbrarse a unos horarios y unos hábitos de sueño que han de complementarse con el resto de actividades (así al nacer el niño come en períodos de 2-4 horas por lo que necesariamente tiene que hacerlo a lo largo de la noche, entre los 3-6 meses dejan de ser necesarias las tomas nocturnas) a partir de los 6 meses ya deben tener bien establecido el ritmo sueño-vigilia al igual que el horario de comidas (desayuno, comida, merienda y cena).
La mayoría de niños presentan en algún momento alguna dificultad o problema en relación con el dormir, siendo los trastornos del sueño muy frecuentes en niños y en función de la edad se presentan típicamente diferentes problemas, así durante el primer año la queja de los padres suele centrarse en que el niño no duerme durante la noche, durante el segundo año se centra en que el niño no quiere irse a dormir y que durante el sueño aparecen pesadillas. En el niño de 3 a 5 años la variedad de problemas se incrementa, el niño se niega a irse a dormir, tiene dificultades para conciliar el sueño, se despierta en mitad de la noche y la presencia de pesadillas.