NEGATIVIDAD

Seguramente has conocido o convives con personas que se parecen al personaje de los comics Calimero, ese polluelo que rompió el cascarón del huevo, pero no salió por completo del mismo. A dónde va lleva la parte superior cubriéndole la cabeza y siempre dice “es una injusticia” ya que a su entender todo lo malo le ocurre solo a él.
Y es que para algunas personas es un hábito vivir la vida en tonos grises, vibrando en la negatividad. Nada los complace, nadie es suficiente para ellos, nada los satisface, los fallos son su mayor foco de atención, si tiene dinero no les alcanza para lo que ellos querían etc.
Sus imperfecciones son (según ellos) mayores que las de los demás. Además, el pasado se vive en modo presente continuado, como una película donde se observan todos los ángulos de lo que se debió hacer, pero no se hizo. Y tal y como Calimero, todo lo que les ocurre son injusticias, situaciones mal merecidas, con frases como: ¿por qué a mí?, ¡Siempre es lo mismo! etc.



Lo lamentable es que quienes viven en negatividad en ocasiones no son conscientes del impacto de ello en su vida y en la de los otros. Las personas negativas suelen enfermarse más, sus sistemas inmunológicos están en desventaja por lo que los catarros son habituales, y en general es más fácil caer en cualquier tipo de enfermedad.
Obtienen menos logros que las personas positivas, tanto laborales como afectivos, ya que constantemente viven con el miedo o la tristeza que les sigue generando los errores del pasado (si los hubo) y los errores que van a cometer (aun antes de haber afrontado una nueva tarea).
La negatividad es contagiosa, por lo que suelen ser personas evitadas por otros. Las palabras negativas crean ambientes pesados y si le agregas actitudes de desgano, el trabajo y las relaciones serán menos productivas, menos alentadoras y más tediosas. El negativo vive con temor, le es más difícil avanzar, perdonar y superar obstáculos.




Comprender que la negatividad es una actitud que se aprende muchas veces por conductas vistas y repetidas de los padres o la pareja, o por comportamientos previos ante un gran fracaso, nos da la clave para entender como desaprenderla.
La programación neurolingüística, ofrece múltiples claves para hacerse consiente de lo que decimos, y su incidencia en nuestra vida y la de los otros. El cambio en la actitud mental, permite abrirse a las oportunidades, a conocer nuevas personas y a aprender lo bueno de ellas. Nunca es tarde para superarse, para conseguir ese ascenso laboral, el amor y la vida que toda persona se merece. Piensa en el mundo como un lugar que te ofrece en lugar de quitarte, observa tus fortalezas en lugar de debilidades, todos somos distintos, únicos, y por lo tanto tenemos un abanico de opciones para destacarnos, para elevar la autoestima y tomar las riendas de nuestra vida. Además, las buenas actitudes y respeto por sí mismo son una inversión a futuro, ya que de ti aprenderán tus hijos, no es justo que ellos repitan acciones o conductas que a futuro los hagan infelices.