5 ACTITUDES TÓXICAS QUE DEBERÍAS ELIMINAR DE TU PERSONALIDAD

Las actitudes toxicas son tremendamente dañinas para nosotros y todos los que nos rodean. El problema está en que muchas veces estas actitudes están arraigadas en nuestro inconsciente, por lo que es muy difícil darse cuenta cuando las estamos cometiendo. Para ello es necesario que el sujeto realice un profundo análisis de conciencia y note como estos modos de actuar dañan a su entorno.

En este artículo identificaremos 5 actitudes toxicas que están relacionadas entre ellas y que deberías eliminar para crear una atmósfera más agradable a tu alrededor.



Egoísmo
Las personas egoístas son fáciles de identificar. Ellas simplemente no quieren compartir nada contigo ni con nadie más, pero cuando necesitan sacar algo de provecho pueden mostrarse más agradables. En este momento son capaces de compartir cosas, pero siempre y cuando lo que vayan a obtener de ti sea de mayor valor.
Estas personas nos dañan porque son como parásitos, solo te restan y no te aportan nada. Puede que al darte cuenta de ello no tengas problema en aceptar a la persona tal cual es, pero tarde o temprano el daño que te está haciendo comenzará a afectarte.
Envidia
Las personas envidiosas no solo quieren tener tus vienes, sino que incluso no desean que cumplas tus metas. El peligro de las personas envidiosas es que pueden llegar a poner obstáculos en tu camino para evitar que te superes y seas mejor, simplemente porque no se sienten capaces de ponerse a tu altura.
Agresividad
Creo que no hace falta explicar esta actitud. Las personas agresivas son sumamente dañinas y muchas veces el agredido no se percata de esto. Por lo general los ataques comienzan siendo verbales, pero, a medida que los dejamos avanzar, no tardarán en volverse físicos.
Es necesario que nos alejemos del agresor porque generalmente tienen un conjunto de emociones negativas y suelen contener otras actitudes toxicas en su personalidad. Por ejemplo, una persona agresiva puede atacarte por envidia o intolerancia.
Intolerancia

Las personas intolerantes están llenas de estereotipos y no son capaces de aceptar que cada quien tiene gustos diferentes y pensamientos distintos a ellas. Esto los lleva a categorizar a los demás y cuando la intolerancia llega a tope, pasan a ser agresores, en primera instancia de manera verbal o psicológica y posteriormente lo llevan al plano físico. Generalmente, los intolerantes también suelen ser prepotentes.



Prepotencia
La prepotencia es una de las peores actitudes toxicas y suele escudarse en la sana autoestima. La gran diferencia entre una y otra es que la autoestima sana no te lleva a menospreciar a los demás. Una cosa es sentirte capaz de cumplir cualquier objetivo o reto que te pongas en la vida o que se te presente de manera inesperada, otra muy diferente es que te creas mejor que los demás.
Mientras que el pensamiento de una persona con autoestima sana es “yo puedo”, las personas prepotentes piensan “yo soy mejor que todos”. No son capaces de aceptar que hay alguien que puede hacer las cosas mejor que ellos y lo exteriorizan de una manera irrespetuosa y ofensiva para los demás.