NARCISISMO

Te suena la frase “espejito, espejito, ¿quién es la más bella de todas?” pues el famoso cuento de los hermanos Grimm, encarna en la malvada reina bruja, a una mujer narcisista.
Este trastorno emocional es aquel mediante el cual quien lo padece se enamora de sí mismo, percibiéndose más hermoso y especial que cualquier otra persona por lo que cree que merece la admiración de quienes lo rodean.




Síntomas
El narcisista desarrolla problemas para desarrollarse en sociedad, su ego va por encima del que se considera apropiado para mantener una sana valoración de sí mismo, cree y siente que lo que hace y dice es una verdad absoluta, y que físicamente es más agraciado que otras personas. Además, el narciso se relaciona con personas que a sus ojos son inferiores y por lo tanto jamás le contrariarán en sus opiniones, más bien lo adularán como él o ella se lo merecen.
Por ende, el narcisista es envidioso, ególatra, exagerado al hablar de sí mismo, carece de empatía como para justificar o sentir pena ante las desgracias ajenas.
Pero… ¿quién era Narciso?
Narciso es un personaje mitológico, quien siendo hijo de los dioses Cifiso y Liriope, nace con tal belleza que provoca en quien lo mira, bien sea en dioses o humanos, admiración y enamoramiento; sin embargo, el propio encanto que siente Narciso por sí mismo es tan grande, que su maldición consiste en no poder amar ni reconocer a otros. Cierto día Narciso se acercó a una fuente de agua y al ver su reflejo se enamora de sí mismo, al punto de caer en el agua y morir ahogado.





Este desorden psicológico relacionado con la vanidad y el ego, fue estudiado por primera vez por Sigmund Freud, quien explicó que todos nacemos narcisistas, los niños en edad temprana, no logran reconocer el mundo exterior, ya que toda la atención va dirigida a satisfacer las necesidades primarias del infante.
Posteriormente, cuando el niño ya empieza a caminar y tener contacto directo con su entorno, puede experimentar placer o dolor con objetos, y reconocer si algo o alguien le gusta o no, esta etapa del desarrollo se le conoce como narcisismo secundario.
El narcisismo, con el paso del tiempo y la madurez emocional va disminuyendo a niveles considerados y percibidos como sanos y aceptables, ya que se requiere a lo largo de la vida cierta cuota de amor propio como para mantener la autoestima.
El problema radica cuando la persona se siente ofendida, atacado y vulnerada en sus derechos por considerar que nadie más que él o ella puede merecer poder, éxito o belleza. Es cuando se está en presencia de un caso de Trastorno Narcisista de la Personalidad, y debe acudirse a buscar ayuda profesional para poder encajar en la sociedad.
Recuerda que ningún amor desproporcionado (ni hacia otros, ni mucho menos por sí mismo) es saludable, las personas engreídas y pedantes no mueren ahogados como el mito de Narciso, sino completamente solas y amargadas. Si crees ser narcisista, es importante buscar ayuda a tiempo, en Mi Psicólogo Getxo encontrarás a profesionales que te podrán ayudar.